Donde vivo yo

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Por estos días invernales nació este blog. Y en una madrugada de viernes, tras una agotadora guardia en la redacción, me recibió mi pueblo con sus aproximadamnete 15 grados Celsius y, a la vez, con una calidez acogedora.

Puede que para muchos Tapaste sea solo un lugar desconocido de la geografía cubana, y que otros lo hayan oído nombrar cuando, en los partes meteorológicos, el doctor Rubiera lo menciona como el sitio donde se reportaron las más bajas temperaturas en una noche de invierno. Sin embargo, Tapaste es más que todo eso para mí: es, sencillamente, mi casa.

Cuando vine al mundo hace más de dos décadas, ya en el centro del pueblo se erigía desde casi tres siglos atrás la iglesia Nuestra Señora de la Concepción, cuya construcción marcó su fundación en fecha tan lejana como el 11 de marzo de 1788.

Muy cerca de San José de las Lajas y custodiado por las montañas de la Peregrina, este poblado mayabequense ha sido testigo durante el paso del tiempo de anécdotas, memorias y recuerdosde quienes aquí vivimos. Algunas de esas historias llenarán esta bitácora.

En mi casa de Tapaste pronuncié las primeras palabras, por sus calles anduve mis pasos iniciales y participé en incontables travesuras; en su escuela aprendí a escribir, a contar, a leer; conocí a amigos que aún me acompañan; aquí también crecí junto a las personas a las que más amo y aquí también están las raíces que me recuerdan de dónde vengo.

Por eso, aunque Tapaste sea uno de los poblados más fríos de la provincia Mayabeque, y de Cuba también, para mí es Tapaste sin frío, porque encuentro en este sitio todo el calor del hogar.