Eso, ¿no me interesa?

Prensa

“No veo noticieros, no me gustan, son aburridos. Además, ¿para qué sirve?”, ¿Leer periódicos?, eso es perder el tiempo”. Son estas algunas expresiones que he escuchado repetirse con frecuencia.

Preocupa oír tales palabras, sobre todo en voz de jóvenes, por dos razones: la primera, porque informarse es, o debería ser, una necesidad básica para cualquier persona; y si bien se alude constantemente a la importancia de hacerlo aún eso no es suficiente.

Opinar con los argumentos más acertados y sobre variadas temáticas, ampliar el vocabulario, tomar decisiones, ensanchar y enriquecer la cultura general, entender el país en el que vivimos y el mundo, saber por qué ocurren determinados sucesos…, son solamente algunas de las ventajas de ser personas al tanto de la información más plural.

El otro motivo que a partir de mi profesión me hace reflexionar acerca del desinterés y la apatía hacia lo que dicen nuestra radio, TV y los periódicos, podría resumirse en pensar por qué los medios cubanos no han logrado conquistar a las audiencias.

Es fundamental, entonces, pensar en las respuestas, mucho más si tenemos en cuenta que vivimos en una sociedad en la que se han revolucionado los modos para acceder y apropiarse de la información y la producción cultural.

En este sentido se articulan las propuestas del destacado profesor e investigador José Ramón Vidal, quien se ha referido a los retos de una nueva política pública de comunicación en el contexto de la actualización del Modelo Económico y Social cubano.

De acuerdo con Vidal, estamos ante una realidad nacional diversa, cambiante, compleja e insertada en el ámbito de transformaciones de los sistemas comunicativos a nivel global.

Además debemos partir desde demandas como las insatisfacciones con el sistema de comunicación pública, la emergencia de expresiones culturales y espirituales diversas, los desafíos que entraña, también para lo comunicativo, el restablecimiento de las relaciones entre Cuba y Estados Unidos (esto implica que una ruptura en la creencia de que somos una “plaza sitiada” para ser entonces una “plaza abierta”), las transformaciones generadas por los cambios en el modelo económico con la emergencia de nuevos actores sociales que deben ser incluidos en el espectro de los medios, el reflejo en el sistema comunicativo de los cambios en las maneras de hacer política que derivan del relevo de la dirección histórica de la Revolución, entre las principales.

Así, el profesor se refiere a un modelo comunicativo para un socialismo – entendiendo al socialismo más allá de un modelo económico y asumiéndolo como proyecto de emancipación humana, capaz de fortalecer el estado de derecho y crear ciudadanía- que fomente el diálogo social, institucional y comunicativo, al tiempo que se concrete jurídica y políticamente en el concepto de derecho a la información (a informar y ser informados, a escuchar y ser escuchados).

La prensa cubana, entonces, tiene ante sí los derroteros de incrementar su profesionalidad, repensar el concepto de noticiabilidad, así como utilizar con sentido crítico e inteligencia las llamadas TICs. Y como retos principales: romper el inmovilismo, brindar informaciones oportunas y profundas e investigar para comprender las complejidades del escenario comunicativo.

Válidas reflexiones para ocuparnos, trabajar y hacer que a todos nos interese.

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