Carteles

En la universidad mayabequense se forman miles de profesionales cubanos y de otras latitudes. Foto: Carlos Cánovas. Diario Mayabeque
En la universidad mayabequense se forman miles de profesionales cubanos y de otras latitudes. Foto: Carlos Cánovas. Diario Mayabeque

Por mi profesión, casi todas las semanas, junto a nuestro equipo del periódico, abordo en plan de expedición el jeep conducido por “el gran De la Noval” (como lo hemos bautizado jocosamente) en recorridos por los municipios de Mayabeque. Y para hacer los trayectos menos tediosos siempre suelo fijarme en cada cartel que hay a los lados de las carreteras.

En esa especie de análisis cartelístico una puede encontrarse de todo.

Comenzamos por los que tienen 10 años de desactualización. Sus desteñidos dibujos y pálidas letras aluden a temas que ya han dejado de ser los más importantes en la palestra pública y medios de comunicación.

Sin embargo, por alguna inexplicable razón, siguen donde un día los colocaron y hacen parecer que el sitio se ha quedado atrasado en el tiempo o incluso peor: es como si los responsables de lo que se colocan en la vía pública vivieran ajenos al contexto social que nos circunda.

Otra historia es la de un cartel que desde hace unos meses está a la entrada de la universidad mayabequense, muy cerca de San José de las Lajas. Este luce sus letras blancas sobre un fondo azul que también resalta por lo brillante y nuevo. Pero cada vez que lo leo entiendo menos.

Me explico: según el cartel en cuestión usted ha llegado a la Universidad Agraria de La Habana, sin embargo, este centro de estudios se localiza en la provincia Mayabeque.

Entonces, ¿quién se equivocó?, ¿es un error de la geografía o mío?, ¿en qué territorio se localiza la universidad?, ¿es que la institución estudiantil aún conserva su fundacional nombre?, ¿quién es responsable de esclarecer el nombre de la universidad?; y por ende, ¿quién debe arreglar el dichoso cartelito?

Hay una tercera “clasificación”, que incluye a los más chistosos y preocupantes, en la cual están los anuncios y carteles que hacen gala de disparates ortográficos como uno que veo casi a diario y en el que se escribe “SONA” en lugar de ZONA. Pero no llenaré estás líneas de garrafales ejemplos.

Después de este breve recorrido por algunos carteles mayabequenses les dejo la invitación: ¿qué carteles graciosos, disparatados y curiosos conocen?

Por Iveett Valdés Betancourt