Museo de Melena del Sur: añorado espacio

Tras 16 años cerrado el Museo Municipal de Melena del Sur reabrió su sede para proponer novedosos modos de conocer la historia.

En cuatro salas permanentes y una transitoria y multipropósito esta institución cultural ofrece un recorrido por el devenir de este municipio desde la etapa aborigen hasta los sucesos más recientes.

Las salas proponen un recorrido por la historia de Melena. Foto: Adrian Noa
Las salas proponen un recorrido por la historia de Melena. Foto: Adrian Noa
Las salas proponen un recorrido por la historia de Melena. Foto: Adrian Noa
Las salas proponen un recorrido por la historia de Melena. Foto: Adrian Noa

Como fruto del esfuerzo y la perseverancia de los especialistas del Departamento de Patrimonio Cultural de Mayabeque, así como de Yordana Carrodeguas Rojas, directora del museo y sus trabajadores, este centro luce, desde noviembre de 2016, un renovado esplendor.

Las hojas de sala constituyen un aporte al guión museográfico. Resultan útiles si no se realiza una visita dirigida, pues explican lo que se expone en cada sala. Foto: Adrian Noa
Las hojas de sala constituyen un aporte al guión museográfico. Resultan útiles si no se realiza una visita dirigida, pues explican lo que se expone en cada sala. Foto: Adrian Noa

Hoy les proponemos acercarse a algunos detalles y curiosidades que puede descubrir si visita el museo melenero*.

  • La arquitectura de esta sede es del estilo ecléctico, mantiene sus columnas de mármol, los arcos en los umbrales de los interiores y un patio interior. Esta casa pertenecía a los dueños de la farmacia, una familia china.
  • La primera inauguración del museo fue en 1982.
El museo se ubica muy cercano al parque del municipio, sitio que fue declarado Patrimonio Nacional. Foto: Adrian Noa
El museo se ubica muy cercano al parque del municipio, sitio que fue declarado Patrimonio Nacional. Foto: Adrian Noa
  • En la sala 2, dedicada a la Educación y especialmente a la Campaña de Alfabetización, hay imágenes del Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz en la ONU en 1960 cuando dio a conocer que Cuba emprendería la Campaña. Se exponen también fotos del desarrollo de esa epopeya tanto en Melena del Sur como en el resto de la Isla.
Elementos icónicos de la Campaña de Alfabetización también pueden verse en el museo melenero. Foto: Adrian Noa
Elementos icónicos de la Campaña de Alfabetización también pueden verse en el museo melenero. Foto: Adrian Noa
  • La sala 3 se consagra a mostrar el desarrollo sociocultural del municipio, sobresale en esta colección existieron la revista Cúspide, esta publicación alcanzó connotación nacional. Su director era el administrador del ingenio Merceditas, José Cabrera Díaz y el redactor Félix Muñoz, una personalidad reconocida en este territorio, quien fue el iniciador del busto de las madres.
  • A la medicina y sus exponentes destacados en Melena también se concedió un espacio en la sala 3. Hay una vitrina donde puede verse un instrumental de médico Ibrahím Piloto, un doctor muy prestigioso del municipio y que se desempeña como Subdirector de la Liga contra la ceguera; él modestamente nos donó esta pieza. Además en esta muestra hay piezas del médico Abelardo Felipe, él labora en el hospital Calixto García.
  • Un sitio especial de esta institución cultural resulta la sala dedicada a la impronta de Fidel en Melena del Sur. A partir de rigurosas investigaciones llevadas a cabo por los especialistas del museo se documentan unas 30 visitas del Comandante en Jefe a este territorio. A partir de su militancia en el Partido Ortodoxo, debido a la estrecha relación que estableció con la familia Piloto, para la cual realizó dos litigios de tierras contra los Gómez-Mena, una familia pudiente y dueños del central, por lo que no se ganaron los litigios. A la familia Piloto, Fidel les dio la tierra en el contexto de la Reforma Agraria y ellos conservan el certificado de la tierra firmado por Fidel.  Otras visitas  las realizó con motivo de dar seguimiento a la agricultura, sobre todo en los años 90; téngase en cuenta que aquí se inauguró la primera UBPC del país, se trata de la Simón Rodríguez; se exponen imágenes de Fidel durante la inauguración.  El Comandante también inauguró aquí la escuela formadora de maestros Revolución Húngara, además vino a las graduaciones.
La bandera cubana y el bolígrafo que usó Raúl Castro en la tribuna antimperialista realizada en Melena (2000) también se muestra. Foto: Adrian Noa
La bandera cubana y el bolígrafo que usó Raúl Castro en la tribuna antimperialista realizada en Melena (2000) también se muestra. Foto: Adrian Noa
  • Al museo han llegado piezas a través de donantes entre los cuales se puede mencionar a Orlando Perea, el hermano de Rogelio Perea, quien ha contribuido con la colección relacionada con este mártir, así como la que se muestra en la sala dedicada a la Revolución (fotos). Rodolfo Padrón también ha colaborado en este sentido, él realizó numerosas búsquedas arqueológicas y nos facilitó muchas piezas de las que exhibimos en la colección sobre la etapa aborigen.
  • La conservación es otra de las principales funciones del museo, además de investigar y enriquecer las colecciones, su conservación resulta vital. Para realizar esta faena deben ubicarlas correctamente, respetar los procedimientos establecidos para cada caso, darles sol o ventilarlas según sea la pieza, aplicar el tipo de fumigación que cada colección requiere, entre otras acciones. La conservación demanda un trabajo sistemático, organizado, dedicado, minucioso.
Yordana Carrodeguas Rojas. Foto: Adrian Noa
Yordana Carrodeguas Rojas. Foto: Adrian Noa

*Estos datos los ofreció Yordana Carrodeguas Rojas, directora del Museo. Ella además nos contó que le encanta estudiar e investigar, “creo que es para lo que nací; antes era maestra, pero me gusta enseñar del modo que las personas se nutran con mis conocimientos. Estoy enamorada de mi trabajo, es maravilloso”, aseguró.

Ellas también en la ciencia

Es agosto también un mes en el que el calendario trae señaladas fechas especiales para las féminas cubanas. Nosotras dejamos cada día y en cualquier espacio o esfera de la sociedad la inteligencia, alegría y belleza que nos distinguen. Tal es el caso de Aylsa Castro Soler, ella es Especialista del Laboratorio de Dosimetría Externa del Centro de Protección e Higiene de las Radiaciones (CPHR), ubicado en las afueras de Mayabeque.

Esa entidad  fue creada en 1985 para monitorear el uso de las radiaciones ionizantes en el país y garantizar todos los servicios que en ese ámbito se requieren. En el laboratorio donde Aylsa se desempeña se encargan de “garantizar la vigilancia radiológica a todas las personas ocupacionalmente expuestas del país. Estamos hablando de un promedio de 10 mil 500 trabajadores durante un mes, ellos reciben nuestros dosímetros y así se monitorean las dosis que están recibiendo debido al trabajo con fuentes de radiaciones ionizantes”, explica quien es también Responsable del Sistema de Gestión de Calidad.

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Aylsa es una de las especialistas del Laboratorio de Dosimetría Externa del CPHR. Foto: Iveett Valdés

“El sistema que utilizamos -acota- es del tipo termoluminiscente, se conoce por las sigas en inglés TLD. Este consiste en un dosímetro que porta dos detectores. Esos dosímetros son utilizados por nuestros clientes durante un mes, cuando el tiempo concluye los dispositivos regresan acá para ser evaluados a través de un sistema automático con el cual podemos obtener la dosis, o sea, el resultado es la dosis que ha recibido el trabajador”.

La repercusión de la labor que desempeñan Aylsa y el equipo de 2 especialistas y nueve técnicos es fundamental y así lo subraya: “desde el punto de vista social el impacto de nuestro trabajo resulta muy beneficioso porque es el modo que existe en el país para monitorear las dosis de las personas que laboran con radiaciones ionizantes, con lo cual somos proveedores de un servicio que permite garantizar la protección radiológica de ellos.

“La dosimetría que brindamos es para el cuerpo entero y también para las extremidades, teniendo en cuenta las prácticas de nuestros usuarios. Si no se realiza un monitoreo de la dosis periódicamente no tenemos un elemento para determinar cuán eficiente están siendo los procedimientos de trabajo y los  de protección radiológica aplicados en las instituciones”, señala.

Con su quehacer al frente de este laboratorio Aylsa también ha aportado una contribución a los logros que hoy el CPHR muestra. “Hemos trabajado con énfasis en la organización del sistema de gestión de calidad. De  esa manera obtuvimos el reconocimiento de la autoridad reguladora como laboratorio con capacidad para brindar el servicio de la dosimetría y también recibimos la acreditación del órgano regulador desde el punto de vista metrológico y científico-técnico. Ese ha constituido el apoyo nuestro para acrecentar el prestigio de esta entidad científica”, afirma y, sonriente, continúa la faena.

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Esta fémina dedicada a las ciencias reconoce el impacto social de su labor. Foto: Iveett Valdés

Con el pretexto de marzo

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Doris (a la derecha) y Eva (a la izquierda), dos mujeres hermanadas más que por sus genes. Foto: Iveett Valdés

 

No soy de quienes piensa que solo en los días señalados debemos celebrar determinadas fechas o recordar algún acontecimiento. Siempre será un buen momento para demostrar amor, dedicar un gesto especial a las madres y los padres o  reconocer a una persona por la importancia de su labor para la sociedad.

Se acerca el 8 de marzo y por azares del trabajo hace unos días, casi por casualidad, escuché las vivencias de dos mujeres que podrían resumir las historias cotidianas de muchas.

Como el tercer mes del calendario propone agasajar a las féminas en todo el mundo pues que sea este un modesto regalo a todas las cubanas.

Eva y Doris son hermanas, pero más que los genes las unen su tesón y empeño, sus ganas de crear, la capacidad para encarar responsabilidades, la voluntad cotidiana e infinita para superar obstáculos…

La Empresa de Seguridad y Protección de Mayabeque hoy tiene al frente a Doris Rodríguez Sánchez, pero desde mucho antes esta nicolaseña ya desempeñaba funciones como directiva y de esos primeros años rememora: “tenía una niña pequeña, la mayoría de las veces me iba al trabajo desde temprano y la dejaba durmiendo; después regresaba tarde. Gracias al apoyo de mi madre y de mi familia pude seguir adelante con todas mis tareas”.

“Nosotras debemos combinar el trabajo, la familia, las tareas y responsabilidades sociales y laborales. Esto hace que en todo momento tengamos que superarnos. Yo empecé como obrero calificado, después hice un Técnico Medio y más adelante logré mi Licenciatura en Contabilidad y Finanzas.

“Las féminas nos crecernos ante todas las dificultades para lograr ser cada día un poquito mejores en los trabajos que hacemos y estamos más comprometidas con nuestro deber”, asegura Doris.

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Desde su juventud Doris ha asumido importantes responsabilidades, hoy se desempeña como Jefa de la Empresa de Seguridad y Protección de Mayabeque. Foto: Iveett Valdés

Los pasos y el quehacer de Eva Rodríguez Chávez como farmacéutica están marcados en tierras del Caribe, Suramérica y Asia, pues ha cumplido cuatro misiones de colaboración más allá de las fronteras cubanas.

“La que más me impactó, por los cambios en cuanto a cultura, religión e idioma, fue la del 2005 en Paquistán. Llegué allí apenas 12 días después del terremoto. Cuando el avión sobrevolaba la ciudad, tras una larga jornada de 22 horas de vuelo, se veía una destrucción total, eran lugares arrasados completamente.

“Al llegar a esa nación no entendíamos nada de lo que hablaban allí, pues emplean un dialecto típico: el urdú. Este es muy difícil de entender y de escribir mucho más. No todos los paquistaníes hablaban inglés, aunque algunos si se comunicaban a través de este idioma.

“A mí me tocó estar en el Puesto de Mando de la Misión para coordinar el despliegue, la construcción de los hospitales (en cada vuelo llegaban tres totalmente equipados con tiendas de campaña, módulos de medicamentos, entre otros útiles) y eso se desplegaba en 72 horas por un colectivo reducido de cooperantes sin ningún tipo de adiestramiento en esas funciones.

“Amanecíamos trabajando, pasábamos 24 horas sin dormir hasta que cada hospital quedaba listo, eso incluía hasta salones quirúrgicos. Era un esfuerzo sobrehumano.

“En esa nación vi por primera vez la nieve, la experiencia de tocarla fue magnífica. Sin embargo, lo peor fue cuando comenzó a nevar en la madrugada mientras todos dormíamos y comenzó a acumularse en el techo de las tiendas de campaña, lo que trajo consigo que las tiendas comenzaran a derrumbarse. Cuando nos percatamos agarramos haraganes y escobas y pasamos la madrugada entera quitando nieve de los techos” evoca.

De su estancia en Bolivia cuenta sobre el honor de conocer a Evo Morales: “él participaba con nosotros en las actividades, es una persona sencilla, humilde, afable. Nos hacía sentir como si estuviéramos en casa”.

Narra Eva las jornadas que vivió en Haití tras el devastador terremoto de 2010. “A diferencia de Paquistán, en esa nación caribeña el calor alcanzaba los 47 grados. Vivimos también en tiendas de campaña, no había agua ni electricidad, la situación era muy difícil.

“Esa misión me aportó igualmente muchas experiencias. La pobreza es extrema allí, eso nos marca y nos enseña a valorar cómo en el sistema cubano se prioriza la salud; nos faltarán otras cosas, pero la calidad de nuestra salud y educación no se compara con otros países del mundo. Una vez más me sentí orgullosa de ser cubana”, afirma.

Venezuela fue la misión más reciente de la nicolaseña. “Allí me tocaron etapas bien difíciles. Entre el 2011 y el 2014 estuve en la nación bolivariana y esta etapa coincidió con la muerte del Comandante Hugo Chávez y después la presentación de Nicolás Maduro como candidato a la presidencia y la campaña de apoyo que realizamos los cubanos”, explica.

“Dejé mucho en Cuba: a mi hijo pequeño, a mi madre quien falleció mientras yo estaba fuera del país. Fueron cuestiones que también me marcaron”, se le escucha entrecortada.

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Eva ha cumplido 4 misiones internacionalistas: Paquistán, Bolivia, Haití y Venezuela son las naciones en las que aportó su quehacer y conocimientos. Foto: Iveett Valdés

Como la de Eva y Doris se multiplicaron historias aquella mañana, porque en nosotras se sintetizan amor, responsabilidad, talento, energía, valor y entrega. Porque somos mujeres cubanas.