Estampas veraniegas: ¿Ola o tsunami?

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Hace días me aseguraba un amigo que, por estos días, no hay tema más popular entre los cubanos que las altas temperaturas y los “estragos” que ya comienzan a provocar. Por supuesto, en las redes sociales el asunto es igualmente referencia casi habitual tanto en memes, fotos de adelantadas vacaciones e incluso en conversaciones del chat en las que tampoco no falta el “¡Qué calorrrrr!” tan coreado en cualquier lugar de esta Isla, mayormente entre junio y septiembre.

Y precisamente una de esas charlas, Facebook mediante, me puso el pie forzado de estas líneas: decía otro amigo que estábamos teniendo una ola de calor, en broma le dije que a mí me parecía más bien un tsunami.

El caso es que los termómetros en rojo hacen que todos reclamemos por los tan efímeros frentes fríos que pasan por nuestra Isla o quizá por un aguacero que alivie sequías y refresque la tarde. Otros ya hasta se inscriben en los gimnasios para entrenar los brazos y poder agitar sus abanicos sin que vaya a aparecer una lesión.

Un atisbo de sombra, un jugo frío, el soplo de airecito acondicionado que ofrece un comercio cualquiera, una escapadita a la playa, el río o la piscina, un fin de semana en el campismo… Las opciones son muchas para mitigar el calor y de paso, disfrutar del verano que ya comienza a mostrar sus cartas de presentación.

Así, este blog intentará traerles cada viernes una propuesta atractiva para vivir a plenitud la etapa estival. Espere la entrega de la próxima semana y, por lo pronto, déjenos sus impresiones sobre las temperaturas de estos días: ¿Ola o tsunami?

Por esa magia

Si, el teatro tiene magia. Y ese es el regalo que por estos días trae la tercera edición del festival Mayabeque Teatral. La de anoche fue una función que nos invitó a soñar junto a los actores del colectivo Jazz Vilá Projects y la obra Rascacielos.

Y más que retomar los momentos de la puesta a través de mis palabras, les propongo ver las instantáneas de la colega Sofía Pichardo, una amiga con quien compartí la alegría y las buenas emociones que nos llegan desde las tablas.

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Carteles

En la universidad mayabequense se forman miles de profesionales cubanos y de otras latitudes. Foto: Carlos Cánovas. Diario Mayabeque
En la universidad mayabequense se forman miles de profesionales cubanos y de otras latitudes. Foto: Carlos Cánovas. Diario Mayabeque

Por mi profesión, casi todas las semanas, junto a nuestro equipo del periódico, abordo en plan de expedición el jeep conducido por “el gran De la Noval” (como lo hemos bautizado jocosamente) en recorridos por los municipios de Mayabeque. Y para hacer los trayectos menos tediosos siempre suelo fijarme en cada cartel que hay a los lados de las carreteras.

En esa especie de análisis cartelístico una puede encontrarse de todo.

Comenzamos por los que tienen 10 años de desactualización. Sus desteñidos dibujos y pálidas letras aluden a temas que ya han dejado de ser los más importantes en la palestra pública y medios de comunicación.

Sin embargo, por alguna inexplicable razón, siguen donde un día los colocaron y hacen parecer que el sitio se ha quedado atrasado en el tiempo o incluso peor: es como si los responsables de lo que se colocan en la vía pública vivieran ajenos al contexto social que nos circunda.

Otra historia es la de un cartel que desde hace unos meses está a la entrada de la universidad mayabequense, muy cerca de San José de las Lajas. Este luce sus letras blancas sobre un fondo azul que también resalta por lo brillante y nuevo. Pero cada vez que lo leo entiendo menos.

Me explico: según el cartel en cuestión usted ha llegado a la Universidad Agraria de La Habana, sin embargo, este centro de estudios se localiza en la provincia Mayabeque.

Entonces, ¿quién se equivocó?, ¿es un error de la geografía o mío?, ¿en qué territorio se localiza la universidad?, ¿es que la institución estudiantil aún conserva su fundacional nombre?, ¿quién es responsable de esclarecer el nombre de la universidad?; y por ende, ¿quién debe arreglar el dichoso cartelito?

Hay una tercera “clasificación”, que incluye a los más chistosos y preocupantes, en la cual están los anuncios y carteles que hacen gala de disparates ortográficos como uno que veo casi a diario y en el que se escribe “SONA” en lugar de ZONA. Pero no llenaré estás líneas de garrafales ejemplos.

Después de este breve recorrido por algunos carteles mayabequenses les dejo la invitación: ¿qué carteles graciosos, disparatados y curiosos conocen?

Por Iveett Valdés Betancourt

Eso, ¿no me interesa?

Prensa

“No veo noticieros, no me gustan, son aburridos. Además, ¿para qué sirve?”, ¿Leer periódicos?, eso es perder el tiempo”. Son estas algunas expresiones que he escuchado repetirse con frecuencia.

Preocupa oír tales palabras, sobre todo en voz de jóvenes, por dos razones: la primera, porque informarse es, o debería ser, una necesidad básica para cualquier persona; y si bien se alude constantemente a la importancia de hacerlo aún eso no es suficiente.

Opinar con los argumentos más acertados y sobre variadas temáticas, ampliar el vocabulario, tomar decisiones, ensanchar y enriquecer la cultura general, entender el país en el que vivimos y el mundo, saber por qué ocurren determinados sucesos…, son solamente algunas de las ventajas de ser personas al tanto de la información más plural.

El otro motivo que a partir de mi profesión me hace reflexionar acerca del desinterés y la apatía hacia lo que dicen nuestra radio, TV y los periódicos, podría resumirse en pensar por qué los medios cubanos no han logrado conquistar a las audiencias.

Es fundamental, entonces, pensar en las respuestas, mucho más si tenemos en cuenta que vivimos en una sociedad en la que se han revolucionado los modos para acceder y apropiarse de la información y la producción cultural.

En este sentido se articulan las propuestas del destacado profesor e investigador José Ramón Vidal, quien se ha referido a los retos de una nueva política pública de comunicación en el contexto de la actualización del Modelo Económico y Social cubano.

De acuerdo con Vidal, estamos ante una realidad nacional diversa, cambiante, compleja e insertada en el ámbito de transformaciones de los sistemas comunicativos a nivel global.

Además debemos partir desde demandas como las insatisfacciones con el sistema de comunicación pública, la emergencia de expresiones culturales y espirituales diversas, los desafíos que entraña, también para lo comunicativo, el restablecimiento de las relaciones entre Cuba y Estados Unidos (esto implica que una ruptura en la creencia de que somos una “plaza sitiada” para ser entonces una “plaza abierta”), las transformaciones generadas por los cambios en el modelo económico con la emergencia de nuevos actores sociales que deben ser incluidos en el espectro de los medios, el reflejo en el sistema comunicativo de los cambios en las maneras de hacer política que derivan del relevo de la dirección histórica de la Revolución, entre las principales.

Así, el profesor se refiere a un modelo comunicativo para un socialismo – entendiendo al socialismo más allá de un modelo económico y asumiéndolo como proyecto de emancipación humana, capaz de fortalecer el estado de derecho y crear ciudadanía- que fomente el diálogo social, institucional y comunicativo, al tiempo que se concrete jurídica y políticamente en el concepto de derecho a la información (a informar y ser informados, a escuchar y ser escuchados).

La prensa cubana, entonces, tiene ante sí los derroteros de incrementar su profesionalidad, repensar el concepto de noticiabilidad, así como utilizar con sentido crítico e inteligencia las llamadas TICs. Y como retos principales: romper el inmovilismo, brindar informaciones oportunas y profundas e investigar para comprender las complejidades del escenario comunicativo.

Válidas reflexiones para ocuparnos, trabajar y hacer que a todos nos interese.

Donde vivo yo

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Por estos días invernales nació este blog. Y en una madrugada de viernes, tras una agotadora guardia en la redacción, me recibió mi pueblo con sus aproximadamnete 15 grados Celsius y, a la vez, con una calidez acogedora.

Puede que para muchos Tapaste sea solo un lugar desconocido de la geografía cubana, y que otros lo hayan oído nombrar cuando, en los partes meteorológicos, el doctor Rubiera lo menciona como el sitio donde se reportaron las más bajas temperaturas en una noche de invierno. Sin embargo, Tapaste es más que todo eso para mí: es, sencillamente, mi casa.

Cuando vine al mundo hace más de dos décadas, ya en el centro del pueblo se erigía desde casi tres siglos atrás la iglesia Nuestra Señora de la Concepción, cuya construcción marcó su fundación en fecha tan lejana como el 11 de marzo de 1788.

Muy cerca de San José de las Lajas y custodiado por las montañas de la Peregrina, este poblado mayabequense ha sido testigo durante el paso del tiempo de anécdotas, memorias y recuerdosde quienes aquí vivimos. Algunas de esas historias llenarán esta bitácora.

En mi casa de Tapaste pronuncié las primeras palabras, por sus calles anduve mis pasos iniciales y participé en incontables travesuras; en su escuela aprendí a escribir, a contar, a leer; conocí a amigos que aún me acompañan; aquí también crecí junto a las personas a las que más amo y aquí también están las raíces que me recuerdan de dónde vengo.

Por eso, aunque Tapaste sea uno de los poblados más fríos de la provincia Mayabeque, y de Cuba también, para mí es Tapaste sin frío, porque encuentro en este sitio todo el calor del hogar.